Hasta luego

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Todo se hacía pequeño conforme se iban alejando de nosotros, cada cosa material se perdía en la inmensidad de este encuentro, porque nuestro sólo fue lo que intentamos vanamente encerrar con la mirada, esos horizontes que siempre terminaban escapándose, tardes que nos encontraban y amaneceres que salíamos a buscar, siempre lejos del mundo, tan cerquita de ti. Me cuesta pronunciar esta despedida, así que voy a separarla en silabas, en cuadros, articularla de forma inexacta para que nadie la entienda, para que nadie sepa que si me voy es por tanto querer, porque a nadie le interesa el amor de un hombre y quien sostiene sus pasos. Me llevo tu respiración en tiempo de vals, en el pecho, ese vaivén de casualidades que mojan la tierra y se pudren desde adentro, olas y más olas, algas y más algas, sal y… ya me voy quedando sin lágrimas, sin en el influjo suicida de vivir por tu nombre, pisándote y amándote desde los pies hasta el pensamiento, soñándote desde el interior de nosotros mismos. Tantos besos y abrazos buscados, encontrados y regalados, todo por ti, porque en tu nombre se mecen y se mecerán los cuerpos de mi noche sin tiempo, de mis líneas oscuras sobre un fondo pálido con forma de mujer, en tu nombre me amaron y me amarán, en tu nombre se amarrarían los versos desde el puerto hasta pasada la vida. En tu nombre todo lo he callado y todo lo canté, escríbete para mí, amada mía, que ya nos vamos despidiendo, y en tu nombre seguiré cantando aunque ya nada tenga que callarte. Ceremoniales nunca seremos aunque carguemos con el simbolismo del tiempo, aviones malditos con sus hélices que van destruyendo minutos, ha llegado el día y aún no sabemos qué hacer, que alguien encienda una vela o se alcen las mías que ya es hora de partir. Me cuesta pronunciar esta despedida así que prefiero no hacerlo. Escríbete para mí, amada mía, que si me voy habrá un regreso, pero por ahora nos toca llorarle a este espacio ya sin mí. Despídete ahora, amada mía, que no sabré hacerlo si este adiós no sale de ti… Hasta luego, amada mía.

P.D. Cuida de mi Yuyú. Te llevaré siempre en el alma, Adícora mía.

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